Tal día como hoy y después de mucha espera y de una larga ausencia en el blog, retomo el pulso de mi gadgetomanía y lo hago por la puerta grande, con una prueba del iPad, la toma de contacto, el mismo día de su estreno en España.

Descubrí Mac y el mundo Apple con el nacimiento de OSX, excelente S.O. y la primera generación de iBook blanco… compré también la primera serie de MacBook, blanco también, que todavía me dura y tuve la osadía de traerme un iPhone de Estados Unidos… pero el éxito de este último ha traído consigo un giro a la arrogancia por parte de la empresa de la manzana: protocolos cerrados, app store censurada, desarrollo desde aplicaciones cerrado…
Y el máximo exponente de este cambio es el iPad, un aparato que hace de todo aunque no es experto en nada, con el que Apple pretende competir con Netbooks, eBooks, consolas portátiles, e incluso, en un alarde de arrogancia, con portátiles…

Análisis y prueba del iPad

No cabe duda que es un producto revolucionario, pero tengo una clara tendencia a ser muy crítico con productos como este iPad, que tiene un precio como mínimo de 479 €

Y creo que mi crítica principal se centra sobre la ergonomía, y por tanto, usabilidad del iPad.

No cabe duda que goza de la misma magnífica pantalla de la que goza el iPhone y con el mismo estiloso y bonito diseño, pero:

  • Peso elevado, mínimo 680 gramos. Es lo primero que me llamó la atención. Es más ligero que cualquier Netbook, no cabe duda, pero es un peso elevado para llevarlo con una sola mano y la muñeca se acaba resintiendo. Un Netbook no está pensado para ir sujeto de una mano en el transporte público leyendo un libro o el periódico, por ejemplo, pero el iPad parecía que estaba destinado a ello, y su peso resulta molesto.
  • Brillo de la pantalla excesivo para la lectura. En mi casa ya hay dos lectores de eBook de tinta electrónica cuyo límite visual está exclusivamente marcado por mi propio sueño. El iPad goza de la misma pantalla que el iPhone y es una excelente pantalla. Sin duda ojear el periódico o leer un catálogo en PDF de 10 hojas y de forma táctil es una experiencia única, pero dudo mucho que unos ojos aguanten 150 hojas, 200, ó 500 de la lectura de un libro. No me parece un dispositivo pensado para grandes lectores de libros, sí para lectores esporádicos, aún así cansa la vista (no le bastaba a Apple con crear una generación de personas que sufrirán de problemas auditivos por los iPod & iPhone sino que también sufriremos de la vista).
  • La Anti-ergonomía. He probado a utilizar el teclado de la forma más natural posible y me he imaginado situaciones de movilidad y de sedentarismo donde este dispositivo no termina de convencerme, ahí van mis ejemplo:
    • Imposible escribir con una mano, estilo móvil… por tamaño obviamente pero también por peso.
    • Imposible escribir con los pulgares sujetándolo con ambas manos, estilo móvil con teclado horizontal… demasiado grande… no llego a todas las teclas.
    • Aceptado el hecho de que con una mano lo sujetamos y con la otra escribimos, lo hacemos tecla por tecla, con un único dedo… muy lento… me siento incluso ridículo.
    • Ya que la escritura en movimiento no parece sencilla ni cómoda, apoyamos nuestro iPad en la mesa. En modo portada el teclado sigue siendo pequeño para permitir agilidad, pero en modo apaisado es una verdadera maravillla y la velocidad que alcanzo es similar a un teclado normal, pero ¿dónde hemos apoyado nuestro iPad? En la mesa, horizontal, y yo de pie, pero para poder escribir necesitarás situarte a una altura superior al de la combinación de una mesa y silla normal, ya que los codos se deberán mantener ligeramente elevados.
    • El hecho de ser una tableta, y ligeramente pesada limita a mi entender su cómodo uso. Es una realidad que no es comparable a un Netbook, y en muchas ocasiones hecho de menos la construcción en bisagra con el tradicional ángulo de apertura de 45º. Por ejemplo, el colocar la tableta sobre las piernas, sentado, y escribir o tumbado sobre la cama viendo una película durante 2 horas… sujentándolo, cuando un Netbook está cómodamente apoyado… algo que por otro lado se solucionará con el variado catálogo de accesorios que la industria desarrollará para el iPad.
  • Conexiones limitadas. Un lector de tarjetas integrado o una entrada USB se echan de menos, más que la cámara en sí misma. Me imagino viajando con este dispositivo sin poder transferir las fotos que voy haciendo, guardándolas en el iPad y sincronizándolas en mi álbum de fotos online… habrá que esperar de nuevo y comprar más accesorios.
  • Solapamiento de funciones. Muchas de las funciones que tiene el iPad son repetición de las ya existentes en el iPhone o en cualquier smartphone Android… Google Maps, navegador, correo, redes sociales, calendario, juegos, VoiP… y ¿para qué necesito llevar otro dispositivo, si mi móvil ya lo hace, y lo llevo en el bolsillo y pesa menos, y además puedo hablar por teléfono?

¿entonces, para qué me sirve mi iPad? Pues para mí es una estupenda tableta para leer revistas y periódicos y un elegante marco de fotos.

Veremos en los próximos días la acogida del iPad. La popularización del iPod y del iPhone ha revertido en un fanatismo exagerado hacia cualquier cosa que saca Apple al mercado… muy lejos de aquellos años en los que ser usuario de mac era sinónimo de ir contracorriente.

Creo que su verdadero éxito vendrá determinado por su asociación a operadoras de telefonía con una tarifa de datos… esto es un iPad subvencionado por una operadora.

Bueno, aún así, échale un vistazo a la web de Apple, descúbrelo, opina y déjanos tu comentario!

Una Respuesta a “iPad, la prueba definitiva”
  1. Totalmente de acuerdo con tu visión sobre la ergonomía del Ipad. Enhorabuena por el artículo.

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