Este post está dedicado a todos nosotros, treintañeros, fruto del baby-boom de los años 70 en España, víctimas, por lo cual, del exceso de estudiantes, de las notas de corte en las universidades.
A todos nosotros, que disfrutamos de tantas cosas (véase un poco el lado nostálgico del recuerdo en mis palabras) y que ya hemos vivido una buena parte de nuestra propia historia por el mundo.
Es un homenaje a la Mirinda, aquel refresco que llenó nuestra infancia y nuestra adolescencia de burbujas de sabor, y que por mucho que se empeñase Ana Torroja de que en la fiesta en la que se coló había Coca-Cola para todos, seguro que también había unas botellas de Mirinda… todavía parece un sueño cuando íbamos con las cajas a devolver los botellines a las tiendas de ultramarinos.

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Como todos recordaréis, aquella bebida de mágico sabor llegó en 1991 a la gran pantalla en forma de cortometraje, el début en cine de Álex de la Iglesia, con Mirindas Asesinas (no penséis que soy un gurú del cine, simplemente uso Google para documentarme un poco |

Alberto en Varsovia
Tras su desaparición del mercado, tuve mi primer reencuentro casual en el verano de 2003… en Polonia, repostando gasolina camino del Mar del Norte. No guardo testimonio de aquel recuerdo, por aquel entonces mi única arma era una Canon A40 de 2mpx y un quintal de peso, que todavía cumple gracias a su buena óptica, pero la sensación de volver a la infancia a tantos kilómetros de casa fue irrepetible…
Irrepetible hasta el día de hoy, no os podéis imaginar la sensación refrescante que invade tu cuerpo cuando en un lineal de Alcampo veo aquellas botellas de bebida anaranjada…

Vuelve Mirinda
No podía dejar de contároslo.
Va por ti, Mirinda.
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Hay de nuevo Mirinda??? Los de gomaespuma van a tener que cambiar el chiste que hacen constantemente sobre el tema (eso si es que vuelven)