Tecnología, Internet, publicidad, gadgets y un poco de todo

La caída de Twitter

No pensaba escribir nada sobre la sonada caída de Twitter, pero como suele ser habitual en estos casos, lo que no deja de ser una noticia más o menos relevante por la dimensión alcanzada por Twitter, al producirse en verano, favorece la aparición de todo tipo de comentarios y artículos de opinión que aprovechan la noticia para hablar, en muchos casos y sin mucho criterio, de todo lo que rodea internet.

La Caída de Twitter

La Caída de Twitter

De no haber sido por el artículo publicado hoy en El País y firmado por Ramón Muñoz, con el pretencioso título No bajes mis datos de la nube, no hubiese mencionado esta incidencia en Twitter. En este artículo se pone en entredicho, como tantas otras veces, la seguridad de la red y el aumento de datos personales que se almacenan “en la nube” con la aparición de las redes sociales.

Existen afirmaciones 100% ciertas respecto a lo que representa Internet respecto de la vida real. Yo mismo promulgo la idea de que Internet no es más que un reflejo digital de la vida real y que, efectivamente, al igual que cualquier desaprensivo puede copiar tu tarjeta de crédito al pagar en un restaurante, o cualquiera puede coger tus datos bancarios de tu buzón postal, o espiar a tus hijos a la salida del colegio, en la red nos encontramos en la misma situación de indefensión y peligro. No hay nada nuevo en el horizonte, sólo ha cambiado el medio y las noticias alarmistas e incluso histéricas que aparecen entorno a los riesgos de internet no hacen más que exagerar y desplazar la atención de otras noticias del mundo real mucho más importantes.

Ahora parece que está de moda hablar de que nuestros datos están “en la nube”, entendiendo la nube como esos servicios de internet y redes sociales con las que nos relacionamos y a las que tenemos acceso desde cualquier lugar y dispositivo. Afirmaciones del estilo de (cito textualmente): “Las empresas y los particulares ya no pueden manejar ni almacenar en sus ordenadores y equipos esa ingente cantidad de información, por lo que la web y las redes sociales se han convertido en los silos donde guardar esos datos […] planteando nuevos retos de seguridad” no sólo son incorrectas en su esencia sino que carecen del mínimo conocimiento entorno a lo que se está hablando (y supongo que este autor habrá elegido la temática y la idea del artículo que escribe).

Teniendo en cuenta el precio actual, no ya del giga, sino del Terabyte (1024 Gb), las empresas y particulares tienen más capacidad que nunca y a un precio muy razonable (desde 75€ en adelante) y cualquiera puede tener en su domicilio un servidor con suficiente espacio para albergar contenidos, con los formatos actuales y creo que para una empresa ese coste es mínimo.

Si duplicamos esa capacidad para asegurar nuestros datos con un backup, por 150€ podemos tener más de un Tera de capacidad más un backup de nuestros contenidos totalmente eficientes.

Sin duda la aportación de “la nube” es que la información almacenada está disponible en internet en todo momento. Es útil y práctico, pero ningún particular piensa, hoy en día, en subir un Terabyte de contenidos a ningún sitio online, porque nadie te ofrece ese espacio y porque la velocidad de las conexiones lo harían inviable.

Bajo esa disponibilidad que nos ofrece “la nube” no deja de haber máquinas, servidores y Datacenters en donde se almacena la información que viaja por Internet, sigue habiendo discos duros, backups y bases de datos. Ordenadores, fibra óptica y potentes conexiones. Existe también un componente “hardware” que baja la nube al terreno de los mortales. Se habla de que en algún momento, cuanto todos dispongamos de velocidades de conexión de vertigo (hablamos de 40 gb/s, de las que se han hecho pruebas piloto en Suecia, o superiores) la información estará contínuamente viajando entre máquinas… quizás entonces podamos hablar de una verdadera nube… pero aún así… para obtener un contenido debe existir, al menos, un ordenador que haga la petición y un servidor que responda.

Si tuviésemos conexiones decentes en casa y con el software apropiado (nada complicado y muchas veces incluído en el propio router) podríamos compartir, en forma de servicio web, las fotos de nuestras vacaciones, nuestros documentos o la colección de mp3 y poder disfrutar del contenido con total disponibilidad.

Quizás aclarados esos conceptos y sabiendo que Facebook y otras redes sociales no son otra cosa que la solución actual para compartir contenidos con otras personas, lo que habría que establecer desde ya son límites a los contenidos que publicamos, qué queremos que sea público y qué no y tener unos conocimientos y cuidados mínimos para mantener la información a buen recaudo (aunque ya os anticipo que todo lo que está abierto en la red es de por sí inseguro): cambiar la password cada 2-3 meses, que la password contenga números, letras y caracteres especiales…

La caída de Twitter no es otra cosa que un ataque DoS (Denegation of Service), el consabido error 500. De alguna forma es la evolución a un servidor web del clásico PING de la muerte: se trata de desbordar la capacidad de un servidor mediante un exagerado numero de peticiones hasta que se cuelga. Y para generar ese número de peticiones se utilizan todos esos ordenadores Zombies, infectados por troyanos y que son usados para estos y otros propósitos.

Por tanto, un buen antivirus, unas buenas passwords y mucho sentido común con lo que se descarga y por dónde se navega… y si quieres seguirme en Twitter… @albertosenia

Deja un comentario